El regreso del nacionalcatolicismo

Cuando escribí este artículo, no sabía que el gobierno Rajoy se había gastado casi dos millones de euros en rehabilitar el Valle de los Caídos, ese santuario levantado por las víctimas de una guerra miserable en honor a los vencedores de la contienda. Un monumento grotesco, una basílica, una cripta, una grandiosa cruz, los cuatro evangelistas gigantes, y dos tumbas. En una de ellas, descansa un golpista, un dictador, un genocida: ciento cincuenta mil personas ejecutadas después de terminada la guerra, se calcula (si los cadáveres pudiesen reír, el de Franco llevaría tiempo partiéndose…).

Tendría yo que haber esperado para incluir el dato en el artículo. Trata sobre el retorno a la política española del nacionalcatolicismo de la mano de un partido en el gobierno que jamás ha condenado la dictadura y sus atrocidades. Se titula, el artículo, Una parte de España asiste atónita al revival del nacionalcatolicismo en el país, y dice cosas como estas:

“…El Estado español, en particular desde que el gobierno está en manos del Partido Popular, contradice burdamente la libertad de conciencia de los ciudadanos españoles y privilegia de manera grosera a una confesión concreta al más puro estilo nacionalcatólico…”

“…Cuando el ejército golpista se alzó en armas contra la República, la mayoría del clero se apresuró a apoyarlo, a darle su bendición como defensores de la civilización cristiana frente al comunismo y el ateísmo. La solución autoritaria necesitaba las masas católicas que podía proporcionar la Iglesia. La unión entre religión y patriotismo se reveló una de las claves esenciales para la legitimidad del exterminio que las fuerzas de Franco se disponían a infringir… Sin la contribución decidida e incondicional de la Iglesia católica, la dictadura de Franco no se habría podido mantener durante tantos años.”

“Tras unos años en los cuales el Estado español intentó, aun tímidamente, seguir el paso de secularización de la sociedad, el gobierno del Partido Popular ha conseguido paralizar ese proceso e incluso darle la vuelta de forma vigorosa… El contexto actual a favor de la restauración de la posición privilegiada de la Iglesia católica, nostálgica de aquel Estado español sometido a la ley de Dios por encima del derecho común, envalentona a los segmentos más recalcitrantes de la sociedad los cuales no se cortan a la hora de presentar denuncias ante cualquier acto que entiendan contrario a su fe cristiana. En buena lid, este tipo de comportamientos podrían dar lugar a otros similares de signo contrario. Un ciudadano podría entender que alguna manifestación pública de naturaleza religiosa hiere u ofende su posición de escepticismo o podría considerar, simplemente, que son contrarias a la ética aconfesional cuando no al decoro o al buen gusto.”

Dice eso y bastantes cosas más el artículo. Si lo quieres leer entero, pincha en este link.

 

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