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El Danubio no pasa por Buenos Aires en Esquire

El Danubio en EsquireAsí es, la revista Esquire, esa destinada al hombre como ente con comportamientos similares, al hombre como colectivo o, más bien, segmento comercial, esa publicación perteneciente al grupo Forbes, ha incluido a “El Danubio no pasa por Buenos Aires” entre sus novelas recomendadas en el número de marzo. Dice de la novela:

El profesor Rubido vive desencantado con su labor docente en la Universidad. Sin embargo, este curso le depara un inesperado revulsivo: la llegada de un estudiante argentino de carácter rebelde y arrollador con quien entablará una relación de continuo desafío. Magnetismo y dependencia en un tenso pulso generacional que atrapa en su atinada consecución narrativa. 

Las otras obras que reseña el número de Marzo de Esquire son:

  • Julián Marías, crítico de cine, de Alfonso Basallo
  • Lago, de Jean Echenoz
  • Música acuática, de T.C. Boyle
  • La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco, y
  • El cazador de la oscuridad, de Donato Carrisi

 

Reseñas, críticas

El Danubio no pasa por Buenos Aires sigue cosechando referencias. Tras las entrevistas en Todoliteratura y Tregolam y la crítica en Mundo crítico, han llegado otras tres reseñas:

Algunos libros buenos: en esta muy amable reseña, se dice: “Una novela absolutamente absorbente que nos descubre un mundo de relaciones y cómo el magnetismo de una persona puede influir en el ánimo de los que le rodean, una novela que recomiendo por su delicada escritura y su apasionado refinamiento…” Gracias por tan magnánimas palabras.

Lunas pasajeras: este blog nos ofrece una visión diferente de la novela y en su reseña pone de manifiesto el poder redendor de “las pequeñas estrellas” que pueden aparecer en una vida.

Melibro.com: una crítica generosa que destaca la obsesión de Juan Carlos por Cibrán Salgado, el viaje físico a Argentina y también el viaje interior del protagonista, así como las referencias al River Plate y aquel traumático descenso a la 2ª Nacional. Puntúa la novela un 8 sobre 8: se agradece infinitamente tal valoración.

Entrevistas y tal

Estas fechas están siendo pródigas en entrevistas, la mayoría relacionadas con la publicación de El Danubio no pasa por Buenos Aires. Aquí dejo el vínculo a las cuatro últimas.

Entrevista en Todoliteratura

Conversación en torno a la novela y a los aspectos principales que en ella se tratan como la Universidad, la cultura a ambos lados del Atlántico, las relaciones entre profesores y alumnos, el conflicto de identidades o las dos ciudades escenario del relato, Santiago y Buenos Aires.

Reseña entrevista en Las lecturas de Guillermo

El amigo Guillermo Lorén me hizo una entrevista el mismo día en que presentábamos “El Danubio no pasa por Buenos Aires” en Madrid. Días después, publicó este post combinando contenido de la novela y de nuestra conversación.

Entrevista en Tregolam

La plataforma Tregolam que dirige Ángel García Roldán me realiza una entrevista exhaustiva en la que hablamos de la novela y de las variadas circunstancias que rodean el oficio de escribir.

Palavra comúm

Co amigo Ramiro Torres, falamos para o portal literario Palavra comúm, sobre as claves que definen a creación literaria hoxe en día e tamén doutros asuntos ben suxestivos como a relación entre literatura e economía.

 

 

Crónica de una presentación

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Presentación de El Danubio no pasa por Buenos Aires. Madrid, El Corte Inglés de Callao; jueves, 10 de diciembre de 2015.

El Danubio, definitivamente, no pasa por Buenos Aires. Esta verdad absoluta reunió el pasado jueves a más de 70 personas en El Corte Inglés de Callao. Entre ellos, dos artífices: Alejandro Diéguez, director de Ézaro Ediciones, y Ramón Pernas, director de Ámbito Cultural y anfitrión incomparable.

Tras las magistrales palabras introductorias de Ramón, habló Pancho López Romito. Mendocino, llegó exiliado en 1977, primero a Barcelona y después a Madrid. Quizás para olvidar la cárcel cuando antes, enseguida se enroló en la lucha sindical de la Transición. Pancho representó la voz argentina del acto. Él fue quien repasó los episodios y períodos de la Historia de Argentina que salen en la novela, desde la colonización de la Patagonia hasta el kichnerismo pasando por la dictadura militar.

A continuación, turno para Lidia López Teixeiro. La voz de Lidia iluminó la sala desde el instante en que comprobó el funcionamiento del micrófono. Portadora de una energía invisible e invencible, Lidia se erigió en protagonista desde su juventud y en el medio de cuatro hombres con más de media vida vencida. Calificó El Danubio no pasa por Buenos Aires como novela gallega, erudita y cuidadosa, relato de casualidad y causalidad, tributaria de dos referencias cruciales: Benedetto Croce y Claudio Magris. Y destacó el tratamiento de los espacios: Buenos Aires ciudad viva y musical, Santiago tosca, opresiva, narrada desde el interior.

François Pérez Ayrault continuó donde Lidia lo dejó. François analizó el sentido de la Historia –en mayúscula– subyacente en la historia –con minúscula–, cómo el relato de una relación personal puede adquirir alma de thriller, y el relativismo ético que impregna buena parte de las actitudes. François considera que El Danubio no pasa por Buenos Aires es una novela que conmueve: “nos conmueve porque nos responsabiliza, nos responsabiliza porque nos vemos proyectados en las contradicciones de unos personajes ricos en matices, desdoblados en muchas tonalidades que nos confunden, que hace que tomemos conciencia de la devastación moral en la que vivimos hoy, con esa sensación de falta de propósito; no vale con agarrarnos a cualquier clavo ardiendo pues en tal caso las consecuencias serán nefastas.”

El autor, finalmente, se centró en las razones que propiciaron la elaboración de la novela. Narró el caso real de un muchacho gallego que un buen día decidió ser argentino; en ese muchacho se esconde el protagonista de una novela, pensó, y ahí empezó todo. La primera frase del relato se revela un auténtico preludio: “Había tomado a Cibrán por tan argentino como podrían serlo Maradona o Borges”. La novela ahonda en los posibles conflictos de identidad de los individuos más exocéntricos; lo hace a partir de un entorno universitario y desvelando un cierto fervor por una Argentina soñada antes que auténtica. El Danubio no pasa por Buenos Aires simula novela de campus durante el primer tercio; se mueve en terrenos de novela histórica, e incluso de novela de viajes, en los pasajes intermedios; y termina en zonas próximas a la novela de intriga o hasta policiaca. Así lo expresó el autor. El relato, su historia, va confluyendo hacia una idea final que parece ineludible: la huida como destino y el tránsito como identidad.

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El Danubio no pasa por Buenos Aires

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Había tomado a Cibrán por tan argentino como podían serlo Maradona o Borges”.

Así empieza esta historia y en su primera frase cabe toda Argentina. Dice el humorista Limiers: “La gente que vive acá es simpática, desopilante, rara, a veces generosa a veces engreída, pero interesante”. El Danubio no pasa por Buenos Aires pretende, sobre todo, ser una historia también interesante.

Juan Carlos Rubido, profesor de Historia Antigua en la Universidad de Santiago de Compostela, hace tiempo que ha perdido la ilusión en su función como docente, en especial tras el cambio drástico del centro con la incorporación al decanato de Serafín Piñeiro, numerario del Opus Dei y antiguo colega. Solo Cibrán Salgado, un alumno excéntrico y algo subversivo a quien apodan Porteño, será capaz de reavivar su vocación extraviada, lo que no bastará para apagar una insatisfacción que semeja incontenible. Rubido se deja llevar hacia la anarquía académica lo cual derivará a su vez en un entramado de acontecimientos que transformarán por entero su vida.

El Danubio no pasa por Buenos Aires supone el relato de un curso académico durante el cual los comportamientos mezquinos y los miedos personales terminan imponiéndose sobre las voluntades. Es asimismo la crónica de una pasión entre dos ciudades, Santiago y Buenos Aires. La historia redescubre un magnetismo de doble dirección que influye de manera determinante en la relación entre los personajes.

De este modo, el protagonista teje, incluso involuntariamente, una intempestiva red de conexiones de naturaleza dispersa: de cierta dependencia y admiración hacia su alumno Cibrán; de rencor y deseo de venganza respecto al vicedecano de la Facultad; de tutela y finalmente traición hacia su amigo Antón; de fría seducción hacia Ornela, otra de sus alumnas. La historia va confluyendo en una idea doble que parece ineludible: la huida como destino y el tránsito como identidad.

Argumentos críticos de la novela

  • El tema principal del relato es el conflicto de identidades
  • Buena parte de la obra se podría enmarcar en la llamada “novela de campus”
  • Aunque la mayor parte de la historia transcurre en Santiago, Argentina está presente en la narración de principio a fin.
  • La trama supone una vuelta de tuerca al sentido de la Historia, con foco especial en el concepto de Restauración.
  • Las relaciones intergeneracionales juegan un papel esencial en el desarrollo de los acontecimientos

Entrevistas, críticas y reseñas 

Entrevista en Todoliteratura

Reseña crítica en Melibro.com

Crítica en Mundo crítico

Reseña en Las lecturas de Guillermo

Reseña en Algunos Libros Buenos

Entrevista en la plataforma Tregolam

Reseña en Lunas Pasajeras

Reseña en Esquire

Recomendado para el Sant Jordi

Presentación en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

Imprevisibles Premios Goncourt

Acabo de terminar “Me voy”, de Jean Echenoz, Premio Goncourt 1999. Por decirlo de manera delicada: flojita, flojita. Una vez más, he tenido la impresión de que los premios literarios son concedidos por sorteo. En este caso, la trama se orienta a la épica (búsqueda de un barco naufragado en el Ártico) pero el desarrollo y su resolución son de un simplismo inaudito. Hay un estafador que finge su muerte pero después resucita sin más, con toda facilidad. Perdona que te estropee la intriga pero, créeme, mejor lee cualquier otra cosa.

Recuerdo otros premios Goncourt. “El sol de los Scorta”, de Laurent Gaudé, lo ganó en 2004. Esta novela parece elaborada por dos autores diferentes: uno con talento las primeras veinte páginas y por un aficionado el resto del libro. Pretende ser una historia de generaciones pero falla con estrépito en todo: personajes de telenovela, sucesos sin justificación, absurdas decisiones, débiles relaciones causa-efecto y unos diálogos de una simpleza apabullante… En 2010, el Goncourt fue concedido a “El mapa y el territorio”, de Michel Houellebecq. De nuevo una novela extremadamente débil en su concepción y en su ejecución, Incluso percibí una narrativa narcisista, nada convincente. Y ese juego agarrado con alfileres en torno a los mapas de carreteras, tan inconsistente.

Por suerte, como siempre encontramos excepciones a lo que parece una regla indeseada. En 2007, Philip Claudel se llevó el Goncourt con “El informe de Brodeck”, una encomiable demostración de buen hacer literario. Sigue el esquema esencial de la extraordinaria “Almas grises” aunque transforma la narración al incorporar un elenco de personajes diferentes en experiencias y posición ante el relato. Aporta además un valor añadido en la investigación y descubrimiento de los objetivos últimos del ser humano.

Bien, a pesar de Claudel, que tras la lectura de “Me voy”, no repetiré. Por mí, el Goncourt, como si lo cancelan…

@marcialmallo

Unha nova vida

Ocorre ás veces, non si?, que a literatura se mestura coa vida real. Que un vive un momento determinado, un contexto, un acontecemento, e toma un libro tentando cortar, esquecerse, e resulta que de novo peta co mesmo contexto ou acontecemento. Ocorre a cotío, é verdade, pero eu nunca pensei que me fose suceder no momento de cambiar de vida.

Susan Sontag, na súa novela En América, narra unha historia a medias real, a da máis célebre actriz polaca de finais do século XIX, que marcha vivir dende Cracovia a unha viliña californiana, nunha sorte de arroutada existencial, a montar unha explotación agraria.

O meu non é tan radical. Eu so deixo a empresa onde levo trinta anos traballando. Quedo, ou penso quedar, na mesma cidade e na mesma casa. O espazo básico será o mesmo pero o tempo mudará abruptamente. As miñas horas non se dedicarán máis nunca ó que se levan dedicando todos estes anos. Debería sobrarme o tempo, calculo, e non é tal. Busco un manual para cambiar de vida da mellor maneira pero non atopo ningún axeitado, tan so receitas de iluminados. Que pasos debo seguir para cambiar de vida? Que metodoloxía ou procedemento debo aplicar? Alguén experimentado me pode axudar?

Quizais o primeiro sería determinar a razón principal da decisión. Por que, por que marcho da empresa? Algo así faise normalmente por dous motivos: cartos ou proxección (prestixio profesional). Nada máis lonxe. Maryna Zalezowska (na fición; Helena Modrzejewska na realidade) faino xustamente polo contrario. Ela busca fuxir de todo artificio, deixar atrás e esquecer a súa vida de éxito e recoñecemento no degoiro de descubrir o que realmente latexa no seu interior fondo. Vou pola páxina 290 e teño a impresión de que vai fracasar.

E eu non quero fracasar, sexa cal for o meu propósito. Que quero? Que busco? Liscar tamén, si, e esquecer, e purificarme dalgún xeito, borrar todo refugallo de mesquindade e incompetencia. Parece doado. Pero que máis? E agora que? Como cambiar de vida? Abro a páxina 291 da novela de Susan Sontag e, por fin, decátome de ter nas mans a guía que preciso. Tan so debo continuar lendo…

A poesía está nas rúas

A poesía está nas rúas, velaí a explicación –atinada, precisa– da revolución do 68 que nos deixa Manuel Alegre na súa novela saborosa Rafael.

(Rétanme algún emisores dixitais a engadir en Internet o meu desexo para o vindeiro ano. Unha boa revolución antisistema, cal outro?)

Manuel Alegre leva a poesía ás revolucións ata convertilas nun poema perenne, por sempre inconcluso. A utopía que é o lugar inexistente ou que so existe no pensamento. A poesía disque a pode trasladar ate a realidade, que precisamente son as rúas.

Algunas revolucións incluso triunfan, como a Dos Cravos, a do 25 de Abril en Portugal. Por aí andaba Rafael, ou Manuel Alegre. Outras triunfan para fracasar, ou derivan nun sistema que volve demandar outra revolución, ou mesmo involuciona. Hai revolucións sen vocación, que nacen sen querer, e entón quedan en movementos e perden o seu lugar na Historia. E hai revolucións que nunca estoupan, que se reprimen perpetuamente, que son coma fetos, atrofiados coma tódolos fetos.

Non lembro de onde tirei a referencia de Rafael, a novela saborosa –sabe a poesía e a revolución– de Manuel Alegre. Merqueina en Iberlibro por 5,50 euros sendo 18,75 o seu prezo orixinal, o que me deu a pensar que as revolucións estaban devaluadas. Que, tristemente, a poesía abandonou as rúas.

Escritores de novela única

Raza estraña a dos escritores, e difícil de clasificar. Na anotación anterior, amentamos os escritores suicidas, colectivo onde atopamos a Stefan Zweig, Ernest Hemingway, Sandor Marai, Cesare Pavese ou Yukio Mishima. Por que se suicidan os escritores?, sería unha pregunta de tese. Tamén: Por que escriben en verso, ou en outono, ou de noite? Por que escriben novela negra, ou histórica, ou gráfica, ou erótica? Por que, algúns escritores, publicaron unha novela única?

Quedemos con este último grupo. John Kennedy Toole sería o expoñente máis singular: suicidouse ó non conseguir publicar a súa novela, que terminou nas librarías pola teimuda vontade da súa nai. Neste caso, a unicidade da obra de Toole fica completamente explicada. A conxura dos necios foi un título acaído para a súa novela igual que para a súa vida, isto é, morte.

Por que escribiu Martín Santos unicamente Tiempo de silencio, ese extraordinario monumento literario sen continuación? Salvador Dalí creou a magnífica Rostros ocultos coa intención de estender o seu xenio a distintas esferas da arte, pero: por que Juan Rulfo publicou soamente Pedro Páramo, novela de referencia universal, malia tódalas presións da industria e dos lectores? Con Pedro Páramo abonda, seica pensou (o texto posterior El gallo de oro, non se pode considerar unha novela, na miña opinión). Así pois, escribiu Pedro Páramo e dimitiu. Cabería preguntarse por que, afondar nas últimas razóns.

Elías Canetti, premio Nobel en 1981, desenvolveu unha intensa actividade intelectual reflexo dunha xenética e dun tempo convulso. Escribiu moito, disque, pero novela tan só publicou Auto de Fe, unha sorte de legado literario, de estudo entre delirio e cultura. Deixou varias caixas pechadas con textos inéditos que se abrirán en 2024 por desexo do autor. Veremos se daquela, sae Canetti desta listaxe de escritores de novela única.

Eugene Ionescu escribiu El solitario e axiña volveu ó teatro. Xohana Torres compuxo Adios María e velaí a súa contribución á novela. Demostraron un don para a narrativa, amosaron unha capacidade incuestionable para construír historias engaiolantes, innovadoras, sólidas e perdurables. Mais iso foi todo, unha veta sen explotar, unha carreira sen percorrer. Cales serían as razóns para tan taxativa rendición?

 

Zweig, Zola, 2011

Unha hora na vida de Stefan Zweig é o título da última montaxe da compañía galega de teatro Lagarta, Lagarta. O guión ten certas pretensións pero a obra non termina de callar malia a magnífica interpretación de Belén Constenla e César Cambeiro. Mágoa ter desaproveitado as moitas posibilidades que outorgan os últimos momentos na vida de Stefan Zweig.

O autor austríaco forma parte dese grupo inarticulado de escritores suicidas que optaron por un derradeiro xesto de insubmisión ante as miserias dominantes no mundo. Chega a tan irreversible decisión prevendo o triunfo do nazismo e a súa consecuente expansión polo planeta. O retroceso brutal que implicaría a materialización desta predición súmeo nunha absoluta impotencia que o leva a inxerir unha dose letal de veleno.

Á volta do teatro, finalizo a lectura de Germinal, de Émile Zola. A novela desenvolve, combinando brillantez literaria e crueza naturalista, o episodio certo dunha folga mineira no norte de Francia. Zola describe a realidade dunha vida de fame e miseria fronte á disipación e o estúpido relouco no cal existe a burguesía propietaria das explotacións. A folga fracasa finalmente mais permanece a semente dun proceso revolucionario que debe acabar coas diferenzas sociais e os privilexios de clase.

Salvando as distancias do tempo e da forma, a dobre exposición a Zweig e Zola encaixa doadamente na etapa actual que vive Europa. En Germinal, invócase a David Ricardo, o teórico do crecemento económico sobre a base da mínima compensación para o traballador: o progreso capitalista maximizarase a partir dunha retribución laboral que permita ó obreiro non morrer de frío ou fame. Esa era a condición que se aplicaba nas minas.

Non podemos dramatizar, hoxe pouco ten que ver con aquel onte. Porén, a sustancia das reformas económicas que se queren implantar en Europa e, especialmente en España, si semellan herdeiras daquel criterio primixenio. A receita para saír dunha crise causada pola especulación e o capitalismo feroz, resulta ser afondar no desmantelamento do Estado a prol do libre mercado e a perda de beneficios para o traballador. Para maior desespero, tales criterios involucionistas son bendicidos polo pobo a través dunas eleccións nas que priva antes o desencanto cá razón.

E non digo que tomemos a Zweig como modelo de actuación, pero ás veces, un pensa que non hai máis solución cá… disolución. Invoquemos mellor as calidades humanistas de Zola para conservar a calma e maila esperanza.