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Mussolini en Buenos Aires

Este chámase Jorge Esteban. Coñecino na Feira do Libro de Bos Aires, un lugar -un fervedoiro- onde resulta imposible coñecer a ninguén. Estabamos bebendo algo nunha das cafeterías improvisadas do recinto. El, Jorge Esteban, tomaba unha cervexa ao noso carón, todo barba, aunque corta, y quevedos. De súpeto, interrompeunos cunha mestura de vergonza e necesidade. Disculpen que me entrometa. Los estoy escuchando y. ¿Me podrían responder a una pregunta? Sí, claro, sonreímos nosotros con gesto de extranjería. ¿Qué es lo que prevalece, el autor o la novela? Conversamos un buen rato. Le explicamos lo que nos había llevado hasta aquel alejado punto del planeta. Con un título así, uno podría haber previsto la escena. “El Danubio no pasa por Buenos Aires”. Nos preguntó, ¿cuánto cuesta en pesos argentinos? Es que soy de Río Cuarto, provincia de Córdoba. Me tengo que medir. Al final, supe que él había comprado uno de los pocos ejemplares que se vendieron.

Ahora nos cruzamos alguna frase asaltando el muro de Facebook. Él, que padece ese apellido terrible, parece sentirse estigmatizado desde el nacimiento. Escribe textos como este:

“Amo el tango y estoy en el mítico Tortoni (ya cierra). Amo los libros y en Avenida Corrientes hay librerías de saldo abiertas hasta las 23. No miré mujeres porque la ciudad es hermosa. Pd: cuando pasé por el metro bus de la 9 de Julio dije por equívoco: ¡qué buen bar!”

Gran tipo este Jorge Esteban Mussolini.

El émulo de Reginald Perrin

“El émulo de Reginald Perrin” (Ediciones Dauro) llegará finalmente a -algunas- librerías este próximo lunes 31 de Julio. Dos días después, el miércoles 2 de Agosto, haremos la presentación en la Feira do Libro da Coruña. Así pues, es hora de desvelar su contenido. Esta es una síntesis corta, que no aporta gran cosa:

Camilo López, influyente industrial hecho a sí mismo, sufre ciertos síntomas de padecer una dolencia mental. Su médico le recomienda como terapia trasladar sus experiencias a un cuaderno. El texto, que se desarrolla en un aparente caos, no es tan veraz como el empresario pretende mostrar. Poco a poco, la enfermedad de Camilo provoca que la narración se vuelva difícil de entender. La continuación del diario por su hermana Inés, descubrirá la realidad genuina al tiempo que desvelará episodios desvirtuados y los secretos que Camilo ha tratado de ocultar.

Pues como, en efecto, la anterior sinopsis no aporta gran cosa, aquí va esta otra en versión más completa:

Camilo López, un prohombre hecho a sí mismo que ha llegado a dirigir su propio grupo empresarial, comienza a sufrir importantes lagunas de memoria y otros síntomas de padecer una dolencia mental. Su médico le recomienda trasladar sus experiencias a un cuaderno en el cual irá revelando aspectos de su vida y de su personalidad. El texto, que se desarrolla en un aparente caos, no es tan veraz como el empresario lo quiere presentar. Poco a poco, la enfermedad de Camilo provoca que la narración se vuelva difícil de entender. La continuación del diario por su hermana Inés, descubrirá la realidad genuina al tiempo que desvelará ciertos episodios desvirtuados y los secretos que Camilo trató de ocultar.

El émulo de Reginald Perrin quiere reflejar la evolución de un hombre supuestamente exitoso y palpablemente despótico que guarda en su interior un trauma generado en su adolescencia y una debilidad inconfesable. Lo hace a partir de una narración desordenada, indudable aportación estilística, que consigue trasmitir al lector la angustia que provoca la degeneración mental que sufre el protagonista de la historia.

La novela no se ciñe a un personaje, su deterioro y su secreto. Es una obra que trata los múltiples temas que rodean al poder: la soledad del triunfador; la deformación de la realidad de quienes se apoltronan en su atalaya; la sombra que la imagen del poderoso proyecta sobre su entorno; las debilidades humanas que subyacen bajo la imagen del éxito… Camilo no es solo un personaje de ficción; es una proyección, una metáfora, que describe la ascensión y el declive de los hombres aparentemente invulnerables. Su enfermedad mental representa una excusa para reflexionar sobre la capacidad de distorsión que la soledad del poder produce, una mirada sesgada de quien se halla en su burbuja de cristal sin una voz genuina capaz de plantarle cara y hacerle recapacitar.

El texto se corresponde con el prólogo de la novela, firmado por Nuria Ostáriz, y ya da una idea aproximada de la historia. Para un mayor detalle, se puede consultar la siguiente reseña, que incluye una entrevista sobre el libro: reseña en lainformacion.com.

Si has llegado hasta el final de este post, puede que te interese la novela. Te dejo un vínculo desde donde puede adquirirse ;-)

Quiero leer “El émulo de Reginald Perrin”

Primera crítica recibida

Entrevista por El émulo de Reginald Perrin

La novela aún no está en las librerías pero sí tenemos una entrevista sobre ella a modo de pre-lanzamiento involuntario. Gracias a María Osorio por la eficacia y dedicación. Aquí va una selección de las cosas que se pueden leer en la entrevista:

Pregunta María qué podemos encontrar en El émulo de Reginald Perrin. Parte de la respuesta: Encontraremos sobre todo la historia de un hombre con una personalidad compleja, de sus traumas personales, del equilibrio inestable entre su capacidad de liderazgo y sus limitaciones para vivir en sociedad. Encontraremos la distorsión sobre la visión de la realidad que produce el poder y, de alguna manera, un manual para déspotas y misántropos. Encontraremos una trama que entremezcla los ámbitos particular y profesional de Camilo…

Otra pregunta: ¿qué semejanzas hay entre Reginald Perrin y Camilo López, el protagonista de la historia? Y aquí la respuesta: Hay más similitudes de las que podrían suponerse a partir de una lectura rápida de la novela. De alguna forma, ambos reniegan de su pasado, ambos intentan el éxito y el reconocimiento de un modo compulsivo, ambos se fían de su instinto para tomar decisiones que a veces resultan poco justificables o incluso absurdas. Aunque de naturaleza distinta, su carácter atormentado resulta otra similitud. Me inspiró la serie porque yo era muy fan de ella, en primer lugar, y porque esa sucesión de éxitos y fracasos que protagonizaba Reginald Perrin me quedó grabada como una especie de lección vital.

Si quieres leer la entrevista completa, aquí te queda un vínculo a la misma.

Antes en digital

Aquí estamos esperando la publicación de “El émulo de Reginald Perrin”. Cubierta y maqueta quedaron planchadas hace casi un mes pero la cola de impresión debe de ser larga. Metáforas o símiles rápidos asaltan la mente: podríamos encontrar largas colas de espera en las oficinas del INEM -o como se llame ahora-, en los servicios de urgencias de los hospitales públicos, en las fronteras de Europa. Esta otra cola se espera mejor. A veces las metáforas deben manejarse con cuidado. Han de ser como las sentencias: proporcionadas. Eso estarán pensando hoy los denominados “jóvenes de Altsasu”, 375 años de cárcel les han pedido. Toma casualidad numérica, hace 375 días que firmé el contrato para la publicación de “El émulo de Reginald Perrin”. Cada circunstancia implica un ciclo y un ritmo. Cualquier día, el gobierno aplica la Ley mordaza a símiles y metáforas. Hará bien, son armas de comparación cargadas sobre todo de pereza y de odio. Una metáfora se resuelve en un par de minutos de inspiración. En eso se asimila a las palizas, que tampoco admiten comparaciones, por lo que se ve. Nada, decía yo que mi novela está ahí mismo, a punto de salir. Se titula “El émulo de Reginald Perrin”. Por lo de pronto, la editorial la ha colgado en una plataforma digital. Aquí dejo link por si os queréis anticipar…

http://www.libros.cc/El-emulo-de-Reginald-Perrin.htm


 

Escritores argentinos

A estas alturas, cualquiera que hubiese pasado en algún momento por este blog, sabe de El Danubio no pasa por Buenos Aires. Conoce también que presentamos la novela en la Feira Internacional del Libro de Buenos Aires. En la historia de El Danubio…, tal como sugiere su título, Argentina juega un papel del todo esencial. Pues bien, en mi intervención en la Feria intenté explicar la manera en que me aproximé a la realidad argentina, al sentimiento y comportamiento de sus gentes, a las claves de su historia y su evolución. Y bueno, lo hice a través de sus escritores. Así lo conté, literalmente:

“Fue este el primer reto que representó la novela: aprender a sentir este país igual que lo hacía su personaje. ¿Cómo conseguirlo? Principalmente con el recurso a su literatura. Leí todo cuanto pude ficción procedente de Argentina. No hablo de esa santísima trinidad formada por Borges, Sábato y Cortázar, un género cada uno en sí mismo. Tampoco de autores que crearon un universo propio, una literatura posiblemente apátrida, tipo César Aira, Rodrigo Fresán o Carlos Salem. Me refiero más bien a Manuel Puig, a Roberto Artl, a Rodolfo Fogwill, a Juan José Saer, a Marcelo Cohen; y a Ricardo Piglia, a Martín Caparrós, a Sara Rosemberg, a Andrés Neuman, a Marcelo Luján; y también a María Rosa Lojo, a Claudia Piñeiro, a Eduardo Berti o a Fernández Díaz. Ellas y ellos, a través de sus obras, me enseñaron el sentido de lo intangible argentino, y gracias a ellas y ellos pude escribir esta novela.”

Lamenté un olvido imperdonable, el de Antonio di Benedetto (Trilogía de la espera), y el hecho de no haber leído aún nada de Eduardo Sacheri, el autor de la maravillosa El secreto de tus ojos (es que vi la película). También habría incluido sin dudar a Carlos Bernatek pero accedí a su magnífica La noche litoral apenas la semana pasada. La relación fue amplia pero ahora, en este blog tan personal, me apetece acotar las obras que sí aportaron un efecto trascendente. Fueron Boquitas pintadas (M. Puig), El juguete roto (R. Artl), Los pichiciegos (R. Fogwill), La ocasión (J.J. Saer), El testamento de O´Jaral (M. Cohen), Blanco nocturno (R. Piglia), Los Living (M. Caparrós), La edad del barro (S. Rosemberg), Una vez Argentina (A. Neuman) y Subsuelo (M. Luján). Queda explicitado.

 

Buenos Aires: crónica de una Feria

Feria Buenos Aires

Preme aquí se prefires a versión en galego

Si uno quisiera experimentar la sensación de dejar algo atrás, le propondría que cruzase el Atlántico en avión…

De Coruña a Buenos Aires vía Londres, ruta contradictoria que demuestra la mal resuelta ecuación entre tarifas aéreas y distancia. En cualquier caso, le ganamos cinco horas a la vida, que habríamos de devolver en el trayecto de vuelta, mejor no dar cuenta de ellas. En nuestra mente estaba sobre todo la Feria del Libro, que prometía emociones fuertes, y la presentación de El Danubio no pasa por Buenos Aires  prevista para el día siguiente.

Pasamos la jornada revisitando la 9 de Julio, Corrientes, Pellegrini, la Plaza  de Mayo, Puerto Madero. Habían transcurrido ocho años desde la visita anterior y nos asaltó la impresión  de cierto malpaso del tiempo, de cierta evolución de la ciudad hacia el abandono. No podríamos certificarlo, son conocidas las arteras jugadas de la memoria. Una gran manifestación mantenía la capital bloqueada. Protestaban contra las medidas correctoras de Macri. Algunos gritan: “Vamos a volver” y muestran la cara de la Kirchner serigrafiada en una tela blanca. La UPCN, el sindicato peronista, proclama la urgencia por recuperar el poder, hay quien afirma que la situación no se sostiene ni seis meses. Pero uno lee, escucha, observa, y concluye que Argentina necesita repensar su pasado y darle una oportunidad a su futuro…

Por fin conseguimos pesos. Durante unas horas, sospechamos de una orden secreta para boicotear nuestros euros. Tras un largo e intricado procedimiento, recibimos billetes de cien con la cara de Evita Perón, mito, símbolo y contradicción. De nuevo esa sensación, el país consumido por sus dirigentes, el pueblo como excusa y los vampiros sobrevolando la Casa Rosada. Nos cuentan casos de corrupción también con el nuevo gobierno pero 24 horas bastan para darnos cuenta de que Argentina ha estado bordeando la frontera del no retorno ante lo cual el cambio resultaba ineludible.

Tomamos un taxi, logro principal del día. Da vueltas y más vueltas intentando sortear los spin-offs de la manifestación hasta conseguir su objetivo, que en realidad es el nuestro: las instalaciones de la Rural. En este centro de expiación del agro reconvertido, se celebra la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Son las seis de la tarde y encontramos el inmenso recinto atestado de gente. Buscamos directamente el pabellón amarillo y, dentro de él, el stand de la Xunta de Galicia. Nos embarga la decepción, el ánimo encogido a medida que nos internamos. Hay librerías con una instalación más vistosa y mejor emplazada, no digamos ya editoriales. Se diría que Santiago de Compostela, ciudad invitada, apenas despierta interés. Pronto confirmamos que buena parte de la responsabilidad recae en la discreta organización; no de la Feria, obviamente, sino del stand. Un escritor gallego nos comenta: “parece que venimos pidiendo perdón”.

Bos Aires 2.16No haremos sangre pero se trata de una gran oportunidad perdida. Lo comprobamos ese día, viernes 29, y también después, el sábado y  el domingo. Algún autor de la expedición compostelana se hubo de enfrentar a un auditorio formado por media docena de personas. Unas autoras, en pareja, ante una docena contándonos a nosotros. En fin. Llegados a este punto, me gustaría mencionar a Mariela Vázquez y a Gisela Barbeito, quienes mostraron un encomiable entusiasmo y un compromiso a prueba de bombas (sí, en plural) en la difusión de las actividades del stand. Gracias a ellas, auténticas embajadoras de Galicia en la capital argentina, por su inestimable contribución.

De vuelta en el hotel, casi medianoche, y aparece Carlos Plass, gran amigo, que tomó un avión urgente desde Santiago de Chile para asistir a la presentación de mañana. Llega con un doble regalo imprevisto: dos novelas dedicadas por la escritora chilena Carla Guelfenbein. Nos resistimos a acostarnos hasta no haber actualizado cada rincón de nuestras vidas. Bien adornada, la suya daría para novela también. Sábado ya: el desayuno se prolonga de tal manera que salimos del hotel cerca de la hora de comer. Decidimos caminar y continuar hablando, más o menos en dirección a la Feria. La presentación será a las 19.00 horas pero queremos llegar con holgura. No sé cómo demonio hemos hecho pero faltan diez minutos nada más y frente a nosotros se agolpan toneladas de gente que nos imposibilitan el avance. Incluso sumidos en aquella agonía por la demora injustificada, decidimos tirar unas fotos, tal imagen no se puede perder. Hordas de personas habían acudido a la llamada de la literatura, la cosa es para emocionar, pero nosotros en aquel momento maldecíamos el extraordinario nivel de respuesta.

Como siempre, el tiempo hace gala de su condición de relativo. Aún dispusimos de unos instantes para sosegarnos, saludar a Mariela  y Gisela , e intercambiar puntos de vista previos con Xavier Alcalá. Él presentó el acto con su maestría habitual y yo largué emocionado mi exposición (que dejo aquí por si la quieres consultar). Iniciamos con media entrada y concluimos rozando el lleno. Un par de intervenciones del público, la primera sobre el personaje –aquel joven que quería ser argentino–, la segunda sobre fonética comparada; se abre un movido debate que a todos nos congratula, esa es mi impresión; algunos ejemplares firmados, algunas fotos, y asunto cerrado. Me noté un poco deshinchado al final, justo lo contrario de otras ocasiones.

Bos Aires 1.16El domingo, nueva Feria, o Mercado, el de artesanía y antigüedades de San Telmo. Artesanía = Cultura, leemos en un cartel y no podríamos concordar en mayor medida. Por la tarde regresamos a la FILBBAA, Alcalá presenta su novela Al sur del mundo, Alén da desventura en el original en gallego. Confirmamos las impresiones de las anteriores jornadas, la Feria resulta un evento sobre todo de lectores, con gentes en un amplísimo intervalo de edad llevando libros incluso en carretillas. Tras la presentación, tomamos algo y nos despedimos con abrazos profundos y sentidos, felices de haber compartido este inolvidable fin de semana en Buenos Aires, capital de la Argentina. Al día siguiente, salíamos para Córdoba.

@pallarego

Identidad vs sincretismo

untitledEl día 30 de Abril presentaré El Danubio no pasa por Buenos Aires en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, tremendo honor! Bien, estoy rematando la intervención y en ella he incluido un pequeño texto alusivo a este concepto tan resbaladizo de la identidad. Quizás tenga su interés así que ahí lo dejo…

“Transcurridos cinco meses desde el lanzamiento, vuelvo a reflexionar sobre su contenido más hondo y llego a la conclusión de que es esta una novela de dicotomías. Dicotomía como par de conceptos complementarios. Hablábamos del conflicto de identidades que refleja la actitud de Cibrán Salgado, uno de los protagonistas de la historia. Entendemos normalmente que la identidad resalta las propiedades del individuo, lo encastra en un colectivo empático que se vuelve más fuerte cuanto más se vanaglorien esas cualidades diferenciales. Visto así, resulta sencillo entender que de la competencia entre identidades, surja en tantas ocasiones el litigio y la colisión.

Coloquemos frente a la identidad el sincretismo. Es un concepto que se repite hasta tres veces en la novela. Y es que Argentina saldría campeona mundial en un concurso de sincretismo. El sincretismo como repulsión de la pureza y del sectarismo, como exaltación del cruce, de la combinación, del mestizaje. El sincretismo como motor de una diversidad que a través de la mezcla continua se vuelve infinita. Y entonces la identidad queda, paradójicamente, como concepto transitorio. Identidad y sincretismo forman una de las dicotomías principales que se encontrarán en El Danubio no pasa por Buenos Aires.”

@pallarego

 

Santiago, ciudad invitada en la Feria del Libro de Buenos Aires

Una Feria del Libro es, ante todo, una feria. Una feria, sí, esa suerte de tradición medieval que implica llevar el comercio a la calle, los feriantes exponen sus mercancías a la vista de los viandantes, de los que callejean. Una feria del libro se revela una exposición pública de palabras para su distribución, de palabras agrupadas, hiladas e industrialmente encuadernadas.

Entre el 21 de Abril y el 9 de Mayo, la palabra, laica y encuadernada, toma la calle en Buenos Aires. Es su Feria Internacional del Libro. La Feria de Buenos Aires se distingue de otras convocatorias por múltiples factores. Quizás el más llamativo sea el convite que cada año desde 2013 realiza a una ciudad del mundo. En las ediciones anteriores, Ámsterdam, Sao Paulo y México fueron las ciudades invitadas. En 2016, lo es Santiago de Compostela.

Por eso presentamos allí “El Danubio no pasa por Buenos Aires”, el sábado 30 a las 7 de la tarde. Estarán también 25 escritores gallegos, una representación significativa de distintos géneros y estilos. 25 + 1. Ese uno soy yo, Marcelino F. Mallo, que presentará su novela acompañado por el gran Xavier Alcalá, escritor de amplísima obra entre la que se encuentran distintos títulos vinculados a Argentina.

Posiblemente se encontrarán pocos libros que sinteticen mejor que “El Danubio no pasa por Buenos Aires” el espíritu de esta edición de la Feria. Pocos textos que evoquen la relación intensa, casi fervorosa, que la Historia –en mayúscula– se empeñó en crear entre Santiago y Buenos Aires. Y pocos que describan ambas ciudades desde perspectivas tan diversas.

La intención de una novela

untitledViene esto a cuento de la conversación que mantuve ayer con un conocido escritor manchego. Hablábamos de la intencionalidad que se escondía detrás de cada novela, del propósito -o propósitos- con el que nacen las historias de ficción. Muchas de las veces, el origen se encuentra en la realidad, naturalmente. De alguna forma, una novela es una oportunidad para retocar la realidad, para reinterpretarla y volverla a vivir. Con “El Danubio no pasa por Buenos Aires” (Marcelino F. Mallo; Ézaro Ediciones) ocurrió así.

La cosa empezó cuando un joven -real, tendría unos 16 años- sin vinculación anterior con Argentina, introduce en su forma de hablar el tono característico porteño. En cuestión de pocos meses, transforma por completo su acento. Estudia con fruición todo lo sucede por aquellas tierras, viste con frecuencia la camiseta de River, comieza a relacionarse con la colonia argentina de la ciudad donde vive, introduce palabras del lunfardo y busca trabajo para ahorrar y marcharse a Buenos Aires nada más cumpla los dieciocho años. Y tal como lo planea, lo lleva a cabo. Pasa allá varias semanas, “hasta que dure la guita” se dice en la novela, y cuenta su experiencia aunque ocultando los momentos más comprometidos…

Llegué a la conclusión de que aquella metamorfosis radical podría dar lugar a una buena historia. El joven, convertido en Cibrán en la ficción, representa la cumbre del “desconcierto vital”, la renuncia al propio ser, la desvinculación total a una raíz y a un entorno. Tomé esa idea y la apliqué a una persona adulta, lo que no me costó nada. Yo incluso podría servir de modelo, cualquiera con un mínimo sentido crítico padece ese desnortamiento de no entender lo que hacemos en el mundo, incluso nuestro papel en una comunidad concreta. Y así nace Juan Carlos Rubido.

Rubido se siente ajeno a la colectividad universitaria, reniega de su especialización, corta todo vínculo con su círculo de relaciones y considera la ciudad que habita como un marco impersonal e intrascendente (Santiago!). Los únicos recursos que le sirven de algo son las strippers de Internet, los libros de C. Magris y B. Croce, y su amigo Antón, quien lo hace sentir de cierta utilidad. Cuando Cibrán y Rubido se encuentran, cada uno cree reconocer en el otro una oportunidad que les devuelva el interés por seguir adelante.

Dado que son espíritus críticos, la relación entre ellos no pasa de un cierto desafío intelectual. Cada vez que se tropiezan, surge el conflicto pero eso también es lo que retroalimenta el interés por volver a verse. Semeja que, a pesar de la diferencia generacional, podrían llegar a alcanzar una suerte de simbiosis provechosa para ambos. Pero entonces son las circunstancias, como siempre, las que determinan los acontecimientos. La cosa finaliza con Cibrán camino hacia su Argentina idealizada, ficción dentro de la ficción, y con un Rubido dispuesto incautamente a empezar de cero.

La intención era que esta relación configurase el tronco da narración, la cual habría de incorporar una serie de historias o elementos paralelos a modo de ramificaciones enriquecedoras del conjunto, tales como:

  • La línea estrecha que separa la amistad y la traición
  • Las relaciones generacionales, hombres fascinados por mujeres jóvenes
  • La sensación de agujero negro, de claustrofobia, que tantas veces propician las instituciones y los centros de trabajo
  • Incluso esa tendencia redundante a la “restauración” que demostramos los humanos, ya sea en la Historia, en la Política e incluso en la organización administrativa
  • La diferencia de las perspectivas: Buenos Aires, lugar idealizado por Cibrán frente a la mirada neutra de Rubido
  • La dicotomía en torno a la Emigración, amenaza (el drama de el Parafús en la novela) al tiempo que posible salida o solución.

Uno se pone a escribir con una idea en la cabeza. Tiene un plan, tal vez incluso un objetivo. El propósito es que la novela termine resultando interesante para alguien, que le aporte al menos un motivo para la reflexión, que matice quizás las conclusiones o los juicios que albergaba sobre esta o aquella cuestión. Eso algunas novelas, algunas editoriales, algunos autores…

@pallarego

 

El Danubio no pasa por Buenos Aires en Esquire

El Danubio en EsquireAsí es, la revista Esquire, esa destinada al hombre como ente con comportamientos similares, al hombre como colectivo o, más bien, segmento comercial, esa publicación perteneciente al grupo Forbes, ha incluido a “El Danubio no pasa por Buenos Aires” entre sus novelas recomendadas en el número de marzo. Dice de la novela:

El profesor Rubido vive desencantado con su labor docente en la Universidad. Sin embargo, este curso le depara un inesperado revulsivo: la llegada de un estudiante argentino de carácter rebelde y arrollador con quien entablará una relación de continuo desafío. Magnetismo y dependencia en un tenso pulso generacional que atrapa en su atinada consecución narrativa. 

Las otras obras que reseña el número de Marzo de Esquire son:

  • Julián Marías, crítico de cine, de Alfonso Basallo
  • Lago, de Jean Echenoz
  • Música acuática, de T.C. Boyle
  • La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco, y
  • El cazador de la oscuridad, de Donato Carrisi