Archivos en la categoría El Danubio no pasa por Buenos Aires

Escritores argentinos

A estas alturas, cualquiera que hubiese pasado en algún momento por este blog, sabe de El Danubio no pasa por Buenos Aires. Conoce también que presentamos la novela en la Feira Internacional del Libro de Buenos Aires. En la historia de El Danubio…, tal como sugiere su título, Argentina juega un papel del todo esencial. Pues bien, en mi intervención en la Feria intenté explicar la manera en que me aproximé a la realidad argentina, al sentimiento y comportamiento de sus gentes, a las claves de su historia y su evolución. Y bueno, lo hice a través de sus escritores. Así lo conté, literalmente:

“Fue este el primer reto que representó la novela: aprender a sentir este país igual que lo hacía su personaje. ¿Cómo conseguirlo? Principalmente con el recurso a su literatura. Leí todo cuanto pude ficción procedente de Argentina. No hablo de esa santísima trinidad formada por Borges, Sábato y Cortázar, un género cada uno en sí mismo. Tampoco de autores que crearon un universo propio, una literatura posiblemente apátrida, tipo César Aira, Rodrigo Fresán o Carlos Salem. Me refiero más bien a Manuel Puig, a Roberto Artl, a Rodolfo Fogwill, a Juan José Saer, a Marcelo Cohen; y a Ricardo Piglia, a Martín Caparrós, a Sara Rosemberg, a Andrés Neuman, a Marcelo Luján; y también a María Rosa Lojo, a Claudia Piñeiro, a Eduardo Berti o a Fernández Díaz. Ellas y ellos, a través de sus obras, me enseñaron el sentido de lo intangible argentino, y gracias a ellas y ellos pude escribir esta novela.”

Lamenté un olvido imperdonable, el de Antonio di Benedetto (Trilogía de la espera), y el hecho de no haber leído aún nada de Eduardo Sacheri, el autor de la maravillosa El secreto de tus ojos (es que vi la película). También habría incluido sin dudar a Carlos Bernatek pero accedí a su magnífica La noche litoral apenas la semana pasada. La relación fue amplia pero ahora, en este blog tan personal, me apetece acotar las obras que sí aportaron un efecto trascendente. Fueron Boquitas pintadas (M. Puig), El juguete roto (R. Artl), Los pichiciegos (R. Fogwill), La ocasión (J.J. Saer), El testamento de O´Jaral (M. Cohen), Blanco nocturno (R. Piglia), Los Living (M. Caparrós), La edad del barro (S. Rosemberg), Una vez Argentina (A. Neuman) y Subsuelo (M. Luján). Queda explicitado.

 

Buenos Aires: crónica de una Feria

Feria Buenos Aires

Preme aquí se prefires a versión en galego

Si uno quisiera experimentar la sensación de dejar algo atrás, le propondría que cruzase el Atlántico en avión…

De Coruña a Buenos Aires vía Londres, ruta contradictoria que demuestra la mal resuelta ecuación entre tarifas aéreas y distancia. En cualquier caso, le ganamos cinco horas a la vida, que habríamos de devolver en el trayecto de vuelta, mejor no dar cuenta de ellas. En nuestra mente estaba sobre todo la Feria del Libro, que prometía emociones fuertes, y la presentación de El Danubio no pasa por Buenos Aires  prevista para el día siguiente.

Pasamos la jornada revisitando la 9 de Julio, Corrientes, Pellegrini, la Plaza  de Mayo, Puerto Madero. Habían transcurrido ocho años desde la visita anterior y nos asaltó la impresión  de cierto malpaso del tiempo, de cierta evolución de la ciudad hacia el abandono. No podríamos certificarlo, son conocidas las arteras jugadas de la memoria. Una gran manifestación mantenía la capital bloqueada. Protestaban contra las medidas correctoras de Macri. Algunos gritan: “Vamos a volver” y muestran la cara de la Kirchner serigrafiada en una tela blanca. La UPCN, el sindicato peronista, proclama la urgencia por recuperar el poder, hay quien afirma que la situación no se sostiene ni seis meses. Pero uno lee, escucha, observa, y concluye que Argentina necesita repensar su pasado y darle una oportunidad a su futuro…

Por fin conseguimos pesos. Durante unas horas, sospechamos de una orden secreta para boicotear nuestros euros. Tras un largo e intricado procedimiento, recibimos billetes de cien con la cara de Evita Perón, mito, símbolo y contradicción. De nuevo esa sensación, el país consumido por sus dirigentes, el pueblo como excusa y los vampiros sobrevolando la Casa Rosada. Nos cuentan casos de corrupción también con el nuevo gobierno pero 24 horas bastan para darnos cuenta de que Argentina ha estado bordeando la frontera del no retorno ante lo cual el cambio resultaba ineludible.

Tomamos un taxi, logro principal del día. Da vueltas y más vueltas intentando sortear los spin-offs de la manifestación hasta conseguir su objetivo, que en realidad es el nuestro: las instalaciones de la Rural. En este centro de expiación del agro reconvertido, se celebra la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Son las seis de la tarde y encontramos el inmenso recinto atestado de gente. Buscamos directamente el pabellón amarillo y, dentro de él, el stand de la Xunta de Galicia. Nos embarga la decepción, el ánimo encogido a medida que nos internamos. Hay librerías con una instalación más vistosa y mejor emplazada, no digamos ya editoriales. Se diría que Santiago de Compostela, ciudad invitada, apenas despierta interés. Pronto confirmamos que buena parte de la responsabilidad recae en la discreta organización; no de la Feria, obviamente, sino del stand. Un escritor gallego nos comenta: “parece que venimos pidiendo perdón”.

Bos Aires 2.16No haremos sangre pero se trata de una gran oportunidad perdida. Lo comprobamos ese día, viernes 29, y también después, el sábado y  el domingo. Algún autor de la expedición compostelana se hubo de enfrentar a un auditorio formado por media docena de personas. Unas autoras, en pareja, ante una docena contándonos a nosotros. En fin. Llegados a este punto, me gustaría mencionar a Mariela Vázquez y a Gisela Barbeito, quienes mostraron un encomiable entusiasmo y un compromiso a prueba de bombas (sí, en plural) en la difusión de las actividades del stand. Gracias a ellas, auténticas embajadoras de Galicia en la capital argentina, por su inestimable contribución.

De vuelta en el hotel, casi medianoche, y aparece Carlos Plass, gran amigo, que tomó un avión urgente desde Santiago de Chile para asistir a la presentación de mañana. Llega con un doble regalo imprevisto: dos novelas dedicadas por la escritora chilena Carla Guelfenbein. Nos resistimos a acostarnos hasta no haber actualizado cada rincón de nuestras vidas. Bien adornada, la suya daría para novela también. Sábado ya: el desayuno se prolonga de tal manera que salimos del hotel cerca de la hora de comer. Decidimos caminar y continuar hablando, más o menos en dirección a la Feria. La presentación será a las 19.00 horas pero queremos llegar con holgura. No sé cómo demonio hemos hecho pero faltan diez minutos nada más y frente a nosotros se agolpan toneladas de gente que nos imposibilitan el avance. Incluso sumidos en aquella agonía por la demora injustificada, decidimos tirar unas fotos, tal imagen no se puede perder. Hordas de personas habían acudido a la llamada de la literatura, la cosa es para emocionar, pero nosotros en aquel momento maldecíamos el extraordinario nivel de respuesta.

Como siempre, el tiempo hace gala de su condición de relativo. Aún dispusimos de unos instantes para sosegarnos, saludar a Mariela  y Gisela , e intercambiar puntos de vista previos con Xavier Alcalá. Él presentó el acto con su maestría habitual y yo largué emocionado mi exposición (que dejo aquí por si la quieres consultar). Iniciamos con media entrada y concluimos rozando el lleno. Un par de intervenciones del público, la primera sobre el personaje –aquel joven que quería ser argentino–, la segunda sobre fonética comparada; se abre un movido debate que a todos nos congratula, esa es mi impresión; algunos ejemplares firmados, algunas fotos, y asunto cerrado. Me noté un poco deshinchado al final, justo lo contrario de otras ocasiones.

Bos Aires 1.16El domingo, nueva Feria, o Mercado, el de artesanía y antigüedades de San Telmo. Artesanía = Cultura, leemos en un cartel y no podríamos concordar en mayor medida. Por la tarde regresamos a la FILBBAA, Alcalá presenta su novela Al sur del mundo, Alén da desventura en el original en gallego. Confirmamos las impresiones de las anteriores jornadas, la Feria resulta un evento sobre todo de lectores, con gentes en un amplísimo intervalo de edad llevando libros incluso en carretillas. Tras la presentación, tomamos algo y nos despedimos con abrazos profundos y sentidos, felices de haber compartido este inolvidable fin de semana en Buenos Aires, capital de la Argentina. Al día siguiente, salíamos para Córdoba.

@pallarego

Identidad vs sincretismo

untitledEl día 30 de Abril presentaré El Danubio no pasa por Buenos Aires en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, tremendo honor! Bien, estoy rematando la intervención y en ella he incluido un pequeño texto alusivo a este concepto tan resbaladizo de la identidad. Quizás tenga su interés así que ahí lo dejo…

“Transcurridos cinco meses desde el lanzamiento, vuelvo a reflexionar sobre su contenido más hondo y llego a la conclusión de que es esta una novela de dicotomías. Dicotomía como par de conceptos complementarios. Hablábamos del conflicto de identidades que refleja la actitud de Cibrán Salgado, uno de los protagonistas de la historia. Entendemos normalmente que la identidad resalta las propiedades del individuo, lo encastra en un colectivo empático que se vuelve más fuerte cuanto más se vanaglorien esas cualidades diferenciales. Visto así, resulta sencillo entender que de la competencia entre identidades, surja en tantas ocasiones el litigio y la colisión.

Coloquemos frente a la identidad el sincretismo. Es un concepto que se repite hasta tres veces en la novela. Y es que Argentina saldría campeona mundial en un concurso de sincretismo. El sincretismo como repulsión de la pureza y del sectarismo, como exaltación del cruce, de la combinación, del mestizaje. El sincretismo como motor de una diversidad que a través de la mezcla continua se vuelve infinita. Y entonces la identidad queda, paradójicamente, como concepto transitorio. Identidad y sincretismo forman una de las dicotomías principales que se encontrarán en El Danubio no pasa por Buenos Aires.”

@pallarego

 

Santiago, ciudad invitada en la Feria del Libro de Buenos Aires

Una Feria del Libro es, ante todo, una feria. Una feria, sí, esa suerte de tradición medieval que implica llevar el comercio a la calle, los feriantes exponen sus mercancías a la vista de los viandantes, de los que callejean. Una feria del libro se revela una exposición pública de palabras para su distribución, de palabras agrupadas, hiladas e industrialmente encuadernadas.

Entre el 21 de Abril y el 9 de Mayo, la palabra, laica y encuadernada, toma la calle en Buenos Aires. Es su Feria Internacional del Libro. La Feria de Buenos Aires se distingue de otras convocatorias por múltiples factores. Quizás el más llamativo sea el convite que cada año desde 2013 realiza a una ciudad del mundo. En las ediciones anteriores, Ámsterdam, Sao Paulo y México fueron las ciudades invitadas. En 2016, lo es Santiago de Compostela.

Por eso presentamos allí “El Danubio no pasa por Buenos Aires”, el sábado 30 a las 7 de la tarde. Estarán también 25 escritores gallegos, una representación significativa de distintos géneros y estilos. 25 + 1. Ese uno soy yo, Marcelino F. Mallo, que presentará su novela acompañado por el gran Xavier Alcalá, escritor de amplísima obra entre la que se encuentran distintos títulos vinculados a Argentina.

Posiblemente se encontrarán pocos libros que sinteticen mejor que “El Danubio no pasa por Buenos Aires” el espíritu de esta edición de la Feria. Pocos textos que evoquen la relación intensa, casi fervorosa, que la Historia –en mayúscula– se empeñó en crear entre Santiago y Buenos Aires. Y pocos que describan ambas ciudades desde perspectivas tan diversas.

La intención de una novela

untitledViene esto a cuento de la conversación que mantuve ayer con un conocido escritor manchego. Hablábamos de la intencionalidad que se escondía detrás de cada novela, del propósito -o propósitos- con el que nacen las historias de ficción. Muchas de las veces, el origen se encuentra en la realidad, naturalmente. De alguna forma, una novela es una oportunidad para retocar la realidad, para reinterpretarla y volverla a vivir. Con “El Danubio no pasa por Buenos Aires” (Marcelino F. Mallo; Ézaro Ediciones) ocurrió así.

La cosa empezó cuando un joven -real, tendría unos 16 años- sin vinculación anterior con Argentina, introduce en su forma de hablar el tono característico porteño. En cuestión de pocos meses, transforma por completo su acento. Estudia con fruición todo lo sucede por aquellas tierras, viste con frecuencia la camiseta de River, comieza a relacionarse con la colonia argentina de la ciudad donde vive, introduce palabras del lunfardo y busca trabajo para ahorrar y marcharse a Buenos Aires nada más cumpla los dieciocho años. Y tal como lo planea, lo lleva a cabo. Pasa allá varias semanas, “hasta que dure la guita” se dice en la novela, y cuenta su experiencia aunque ocultando los momentos más comprometidos…

Llegué a la conclusión de que aquella metamorfosis radical podría dar lugar a una buena historia. El joven, convertido en Cibrán en la ficción, representa la cumbre del “desconcierto vital”, la renuncia al propio ser, la desvinculación total a una raíz y a un entorno. Tomé esa idea y la apliqué a una persona adulta, lo que no me costó nada. Yo incluso podría servir de modelo, cualquiera con un mínimo sentido crítico padece ese desnortamiento de no entender lo que hacemos en el mundo, incluso nuestro papel en una comunidad concreta. Y así nace Juan Carlos Rubido.

Rubido se siente ajeno a la colectividad universitaria, reniega de su especialización, corta todo vínculo con su círculo de relaciones y considera la ciudad que habita como un marco impersonal e intrascendente (Santiago!). Los únicos recursos que le sirven de algo son las strippers de Internet, los libros de C. Magris y B. Croce, y su amigo Antón, quien lo hace sentir de cierta utilidad. Cuando Cibrán y Rubido se encuentran, cada uno cree reconocer en el otro una oportunidad que les devuelva el interés por seguir adelante.

Dado que son espíritus críticos, la relación entre ellos no pasa de un cierto desafío intelectual. Cada vez que se tropiezan, surge el conflicto pero eso también es lo que retroalimenta el interés por volver a verse. Semeja que, a pesar de la diferencia generacional, podrían llegar a alcanzar una suerte de simbiosis provechosa para ambos. Pero entonces son las circunstancias, como siempre, las que determinan los acontecimientos. La cosa finaliza con Cibrán camino hacia su Argentina idealizada, ficción dentro de la ficción, y con un Rubido dispuesto incautamente a empezar de cero.

La intención era que esta relación configurase el tronco da narración, la cual habría de incorporar una serie de historias o elementos paralelos a modo de ramificaciones enriquecedoras del conjunto, tales como:

  • La línea estrecha que separa la amistad y la traición
  • Las relaciones generacionales, hombres fascinados por mujeres jóvenes
  • La sensación de agujero negro, de claustrofobia, que tantas veces propician las instituciones y los centros de trabajo
  • Incluso esa tendencia redundante a la “restauración” que demostramos los humanos, ya sea en la Historia, en la Política e incluso en la organización administrativa
  • La diferencia de las perspectivas: Buenos Aires, lugar idealizado por Cibrán frente a la mirada neutra de Rubido
  • La dicotomía en torno a la Emigración, amenaza (el drama de el Parafús en la novela) al tiempo que posible salida o solución.

Uno se pone a escribir con una idea en la cabeza. Tiene un plan, tal vez incluso un objetivo. El propósito es que la novela termine resultando interesante para alguien, que le aporte al menos un motivo para la reflexión, que matice quizás las conclusiones o los juicios que albergaba sobre esta o aquella cuestión. Eso algunas novelas, algunas editoriales, algunos autores…

@pallarego

 

El Danubio no pasa por Buenos Aires en Esquire

El Danubio en EsquireAsí es, la revista Esquire, esa destinada al hombre como ente con comportamientos similares, al hombre como colectivo o, más bien, segmento comercial, esa publicación perteneciente al grupo Forbes, ha incluido a “El Danubio no pasa por Buenos Aires” entre sus novelas recomendadas en el número de marzo. Dice de la novela:

El profesor Rubido vive desencantado con su labor docente en la Universidad. Sin embargo, este curso le depara un inesperado revulsivo: la llegada de un estudiante argentino de carácter rebelde y arrollador con quien entablará una relación de continuo desafío. Magnetismo y dependencia en un tenso pulso generacional que atrapa en su atinada consecución narrativa. 

Las otras obras que reseña el número de Marzo de Esquire son:

  • Julián Marías, crítico de cine, de Alfonso Basallo
  • Lago, de Jean Echenoz
  • Música acuática, de T.C. Boyle
  • La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco, y
  • El cazador de la oscuridad, de Donato Carrisi

 

Reseñas, críticas

El Danubio no pasa por Buenos Aires sigue cosechando referencias. Tras las entrevistas en Todoliteratura y Tregolam y la crítica en Mundo crítico, han llegado otras tres reseñas:

Algunos libros buenos: en esta muy amable reseña, se dice: “Una novela absolutamente absorbente que nos descubre un mundo de relaciones y cómo el magnetismo de una persona puede influir en el ánimo de los que le rodean, una novela que recomiendo por su delicada escritura y su apasionado refinamiento…” Gracias por tan magnánimas palabras.

Lunas pasajeras: este blog nos ofrece una visión diferente de la novela y en su reseña pone de manifiesto el poder redendor de “las pequeñas estrellas” que pueden aparecer en una vida.

Melibro.com: una crítica generosa que destaca la obsesión de Juan Carlos por Cibrán Salgado, el viaje físico a Argentina y también el viaje interior del protagonista, así como las referencias al River Plate y aquel traumático descenso a la 2ª Nacional. Puntúa la novela un 8 sobre 8: se agradece infinitamente tal valoración.

Entrevistas y tal

Estas fechas están siendo pródigas en entrevistas, la mayoría relacionadas con la publicación de El Danubio no pasa por Buenos Aires. Aquí dejo el vínculo a las cuatro últimas.

Entrevista en Todoliteratura

Conversación en torno a la novela y a los aspectos principales que en ella se tratan como la Universidad, la cultura a ambos lados del Atlántico, las relaciones entre profesores y alumnos, el conflicto de identidades o las dos ciudades escenario del relato, Santiago y Buenos Aires.

Reseña entrevista en Las lecturas de Guillermo

El amigo Guillermo Lorén me hizo una entrevista el mismo día en que presentábamos “El Danubio no pasa por Buenos Aires” en Madrid. Días después, publicó este post combinando contenido de la novela y de nuestra conversación.

Entrevista en Tregolam

La plataforma Tregolam que dirige Ángel García Roldán me realiza una entrevista exhaustiva en la que hablamos de la novela y de las variadas circunstancias que rodean el oficio de escribir.

Palavra comúm

Co amigo Ramiro Torres, falamos para o portal literario Palavra comúm, sobre as claves que definen a creación literaria hoxe en día e tamén doutros asuntos ben suxestivos como a relación entre literatura e economía.

 

 

Crónica de una presentación

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Presentación de El Danubio no pasa por Buenos Aires. Madrid, El Corte Inglés de Callao; jueves, 10 de diciembre de 2015.

El Danubio, definitivamente, no pasa por Buenos Aires. Esta verdad absoluta reunió el pasado jueves a más de 70 personas en El Corte Inglés de Callao. Entre ellos, dos artífices: Alejandro Diéguez, director de Ézaro Ediciones, y Ramón Pernas, director de Ámbito Cultural y anfitrión incomparable.

Tras las magistrales palabras introductorias de Ramón, habló Pancho López Romito. Mendocino, llegó exiliado en 1977, primero a Barcelona y después a Madrid. Quizás para olvidar la cárcel cuando antes, enseguida se enroló en la lucha sindical de la Transición. Pancho representó la voz argentina del acto. Él fue quien repasó los episodios y períodos de la Historia de Argentina que salen en la novela, desde la colonización de la Patagonia hasta el kichnerismo pasando por la dictadura militar.

A continuación, turno para Lidia López Teixeiro. La voz de Lidia iluminó la sala desde el instante en que comprobó el funcionamiento del micrófono. Portadora de una energía invisible e invencible, Lidia se erigió en protagonista desde su juventud y en el medio de cuatro hombres con más de media vida vencida. Calificó El Danubio no pasa por Buenos Aires como novela gallega, erudita y cuidadosa, relato de casualidad y causalidad, tributaria de dos referencias cruciales: Benedetto Croce y Claudio Magris. Y destacó el tratamiento de los espacios: Buenos Aires ciudad viva y musical, Santiago tosca, opresiva, narrada desde el interior.

François Pérez Ayrault continuó donde Lidia lo dejó. François analizó el sentido de la Historia –en mayúscula– subyacente en la historia –con minúscula–, cómo el relato de una relación personal puede adquirir alma de thriller, y el relativismo ético que impregna buena parte de las actitudes. François considera que El Danubio no pasa por Buenos Aires es una novela que conmueve: “nos conmueve porque nos responsabiliza, nos responsabiliza porque nos vemos proyectados en las contradicciones de unos personajes ricos en matices, desdoblados en muchas tonalidades que nos confunden, que hace que tomemos conciencia de la devastación moral en la que vivimos hoy, con esa sensación de falta de propósito; no vale con agarrarnos a cualquier clavo ardiendo pues en tal caso las consecuencias serán nefastas.”

El autor, finalmente, se centró en las razones que propiciaron la elaboración de la novela. Narró el caso real de un muchacho gallego que un buen día decidió ser argentino; en ese muchacho se esconde el protagonista de una novela, pensó, y ahí empezó todo. La primera frase del relato se revela un auténtico preludio: “Había tomado a Cibrán por tan argentino como podrían serlo Maradona o Borges”. La novela ahonda en los posibles conflictos de identidad de los individuos más exocéntricos; lo hace a partir de un entorno universitario y desvelando un cierto fervor por una Argentina soñada antes que auténtica. El Danubio no pasa por Buenos Aires simula novela de campus durante el primer tercio; se mueve en terrenos de novela histórica, e incluso de novela de viajes, en los pasajes intermedios; y termina en zonas próximas a la novela de intriga o hasta policiaca. Así lo expresó el autor. El relato, su historia, va confluyendo hacia una idea final que parece ineludible: la huida como destino y el tránsito como identidad.

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El Danubio no pasa por Buenos Aires

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Había tomado a Cibrán por tan argentino como podían serlo Maradona o Borges”.

Así empieza esta historia y en su primera frase cabe toda Argentina. Dice el humorista Limiers: “La gente que vive acá es simpática, desopilante, rara, a veces generosa a veces engreída, pero interesante”. El Danubio no pasa por Buenos Aires pretende, sobre todo, ser una historia también interesante.

Juan Carlos Rubido, profesor de Historia Antigua en la Universidad de Santiago de Compostela, hace tiempo que ha perdido la ilusión en su función como docente, en especial tras el cambio drástico del centro con la incorporación al decanato de Serafín Piñeiro, numerario del Opus Dei y antiguo colega. Solo Cibrán Salgado, un alumno excéntrico y algo subversivo a quien apodan Porteño, será capaz de reavivar su vocación extraviada, lo que no bastará para apagar una insatisfacción que semeja incontenible. Rubido se deja llevar hacia la anarquía académica lo cual derivará a su vez en un entramado de acontecimientos que transformarán por entero su vida.

El Danubio no pasa por Buenos Aires supone el relato de un curso académico durante el cual los comportamientos mezquinos y los miedos personales terminan imponiéndose sobre las voluntades. Es asimismo la crónica de una pasión entre dos ciudades, Santiago y Buenos Aires. La historia redescubre un magnetismo de doble dirección que influye de manera determinante en la relación entre los personajes.

De este modo, el protagonista teje, incluso involuntariamente, una intempestiva red de conexiones de naturaleza dispersa: de cierta dependencia y admiración hacia su alumno Cibrán; de rencor y deseo de venganza respecto al vicedecano de la Facultad; de tutela y finalmente traición hacia su amigo Antón; de fría seducción hacia Ornela, otra de sus alumnas. La historia va confluyendo en una idea doble que parece ineludible: la huida como destino y el tránsito como identidad.

Argumentos críticos de la novela

  • El tema principal del relato es el conflicto de identidades
  • Buena parte de la obra se podría enmarcar en la llamada “novela de campus”
  • Aunque la mayor parte de la historia transcurre en Santiago, Argentina está presente en la narración de principio a fin.
  • La trama supone una vuelta de tuerca al sentido de la Historia, con foco especial en el concepto de Restauración.
  • Las relaciones intergeneracionales juegan un papel esencial en el desarrollo de los acontecimientos

Entrevistas, críticas y reseñas 

Entrevista en Todoliteratura

Reseña crítica en Melibro.com

Crítica en Mundo crítico

Reseña en Las lecturas de Guillermo

Reseña en Algunos Libros Buenos

Entrevista en la plataforma Tregolam

Reseña en Lunas Pasajeras

Reseña en Esquire

Recomendado para el Sant Jordi

Presentación en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires