Archivos en la categoría Reflexión bilingüe

Médicos sen fronteiras

Versión en castellano

Igual que o fan as empresas do Ibex-35, ou as do Eurostoxx 50 ou as do Dow Jones, Médicos sen fronteiras tamén publica a súa Memoria anual. MSF non cotiza nas bolsas de valores. Ou si; trátase, tan só, dunha cuestión semántica. É o que ten a polisemia. Son socio de Médicos sen fronteiras polos seus valores, rigor e eficacia ademais de altruísmo e humanidade.

Que sería das memorias anuais sen números? Quedarían en imaxes a interpretar e de palabras sobre as que reflexionar. A transcendencia, a dimensión, chegan da man dos números. Estes son algúns que me parecen dignos de subliñar:

  • 2.246.200 consultas médicas realizadas
  • 135.000 doentes hospitalizados
  • 11.200 intervencións cirúrxicas realizadas
  • 33.800 partos atendidos
  • 441.100 vacinacións contra a meninxite, a febre amarela ou o sarampión
  • 421.100 doentes tratados de malaria
  • 64.700 nenos tratados de desnutrición severa
  • 26.120 vítimas de violencia atendidas
  • 4.100 enfermos de cólera tratados
  • 2.900 doentes con VIH tratados
  • 1.290 doentes con tuberculoses tratados
  • 885 doentes con Chagas ou kala azar tratados
  • 9.500 persoas rescatadas no Mediterráneo

Pómoslles nomes e caras? Pois non, non o facemos. Quedamos nos números porque personalizalos/humanizalos resultaríanos insoportable. Quizais algún día vexamos a Médicos sen Fronteiras cotizando na Bolsa de Madrid.

Médicos sin fronteras

Versión en galego

Igual que lo hacen las empresas del Ibex-35, o las del Eurostoxx 50 o las del Dow Jones, Médicos sin fronteras también publica su Memoria anual. MSF no cotiza en las bolsas de valores. O sí; se trata, tan solo, de una cuestión semántica. Es lo que tiene la polisemia. Soy socio de Médicos sin fronteras por sus valores, rigor y eficacia además de altruismo y humanidad.

¿Qué sería de las memorias anuales sin números? Se quedarían en imágenes a interpretar y de palabras sobre las que reflexionar. La trascendencia, la dimensión, llegan de la mano de los números. Estos son algunos que me parecen dignos de reseña:

  • 2.246.200 consultas médicas realizadas
  • 135.000 pacientes hospitalizados
  • 11.200 intervenciones quirúrgicas realizadas
  • 33.800 partos atendidos
  • 441.100 vacunaciones contra la meningitis, la fiebre amarilla o el sarampión
  • 421.100 pacientes tratados de malaria
  • 64.700 niños tratados de desnutrición severa
  • 26.120 víctimas de violencia atendidas
  • 4.100 enfermos de cólera tratados
  • 2.900 pacientes con VIH tratados
  • 1.290 pacientes con tuberculosis tratados
  • 885 pacientes con Chagas o kala azar tratados
  • 9.500 personas rescatadas en el Mediterráneo

¿Les ponemos nombres y caras? Pues no, no lo hacemos. Nos quedamos en los números porque personalizarlos/humanizarlos nos resultaría insoportable. Quizás algún día veamos a Médicos sin Fronteras cotizando en la Bolsa de Madrid.

Economía social

Había semanas que a economía estaba desprazada neste blog. Normalmente, a economía é o elemento que despraza. Desprazou a política do centro da acción dos gobernos; desprazou o ser humano como eixo motriz da evolución do planeta; desprazou a moral coma calidade inspiradora dos comportamentos individuais; mesmo desprazou a relixión coma recurso para a resolución de misterios trascendentais.

A economía ten mala prensa porque ocupa espazos que non lle corresponden. Tamén porque a súa aplicación beneficia con demasiada frecuencia a certos grupos sociais en prexuizo do conxunto da sociedade. Hai variantes que tenden a corrixir ámbalas dúas eivas anteriores. Velaí a chamada “economía social” que sitúa no centro da actuación as persoas con algunha discapacidade. Hai uns días, publiquei en Economía digital o artigo A economía social galega. No artigo dise que “os proxectos de economía social adoitan ser competitivos e eficientes”. Danse exemplos contundentes coma Ilunion ou La Fageda. En Galicia, menciónanse COREGAL, Hornos Lamastelle ou GRAFINCO. A economía social amosa un enorme potencial en Galicia e en España. Un dato que tamén figura no artigo: “España figura no posto 35 no ranking Thomson Reuters de economías proclives ao emprendemento social, mesmo por detrás de países como Exipto ou Nixeria.” O dito: hai potencial.


En las últimas semanas, la economía estaba desplazada en este blog. Normalmente, la economía es el elemento que desplaza. Desplazó a la política del centro de la acción de los gobiernos; desplazó al ser humano como eje motriz de la evolución del planeta; desplazó a la moral como cualidad inspiradora de los comportamientos individuales; incluso desplazó a la religión como recurso para la resolución de misterios trascendentales.

La economía tiene mala prensa porque ocupa espacios que no le corresponden. También porque su aplicación beneficia con demasiada frecuencia a ciertos grupos sociales en perjuicio del conjunto de la sociedad. Hay variantes que tienden a corregir los dos defectos anteriores. Ahí tenemos la llamada “economía social” que sitúa en el centro de la actuación a las personas con alguna discapacidad. Hace unos días, publiqué en Economía digital el artículo A economía social gallega. En el artículo se dice que “los proyectos de economía social suelen ser competitivos y eficientes”. Se dan ejemplos contundentes como Ilunion o La Fageda. En Galicia, se mencionan COREGAL, Hornos Lamastelle o GRAFINCO. La economía social presenta un enorme potencial en Galicia y en España. Un dato que también figura en el artículo: “España figura en el puesto 35 en el ránking Thomson Reuters de economías proclives al emprendimiento social, incluso por detrás de países como Egipto o Nigeria.” Lo dicho: hay potencial.

Distopía poética

Coincido cun bo amigo, falamos da crise da literatura, en concreto da agonía do libro en galego. Coméntame que ás veces soña que no futuro, as estrelas máis populares serán as poetisas e os poetas. Terán axendas e axentes, repartirán o seu tempo entre os medios de maior audiencia, viaxarán entre continentes e serán protexidos por gardacostas (entendámonos: costa, parte traseira do tronco dun ser humano). Eu dígolle: velaí tes a Yolanda Castaño. E el contéstame, un caso que demostra a miña teoría visionaria. Yolanda é unha adiantada ó seu tempo. Ten toda a razón. Despedímonos e eu volvo para a casa optimista.


Coincido con un buen amigo, hablamos de la crisis de la literatura, en concreto de la agonía del libro en gallego. Me comenta que a veces sueña que en el futuro, las estrellas más populares serán las poetisas y los poetas. Tendrán agendas y agentes, repartirán su tiempo entre los medios de mayor audiencia, viajarán entre continentes y serán protegidos por guardaespaldas. Yo le digo: ahí tienes a Yolanda Castaño. Y él me contesta, un caso que demuestra mi teoría visionaria. Yolanda es una adelantada a su tiempo. Tiene toda la razón. Nos despedimos y yo vuelvo optimista para casa.

Mussolini en Buenos Aires

Este chámase Jorge Esteban. Coñecino na Feira do Libro de Bos Aires, un lugar -un fervedoiro- onde resulta imposible coñecer a ninguén. Estabamos bebendo algo nunha das cafeterías improvisadas do recinto. El, Jorge Esteban, tomaba unha cervexa ao noso carón, todo barba, aunque corta, y quevedos. De súpeto, interrompeunos cunha mestura de vergonza e necesidade. Disculpen que me entrometa. Los estoy escuchando y. ¿Me podrían responder a una pregunta? Sí, claro, sonreímos nosotros con gesto de extranjería. ¿Qué es lo que prevalece, el autor o la novela? Conversamos un buen rato. Le explicamos lo que nos había llevado hasta aquel alejado punto del planeta. Con un título así, uno podría haber previsto la escena. “El Danubio no pasa por Buenos Aires”. Nos preguntó, ¿cuánto cuesta en pesos argentinos? Es que soy de Río Cuarto, provincia de Córdoba. Me tengo que medir. Al final, supe que él había comprado uno de los pocos ejemplares que se vendieron.

Ahora nos cruzamos alguna frase asaltando el muro de Facebook. Él, que padece ese apellido terrible, parece sentirse estigmatizado desde el nacimiento. Escribe textos como este:

“Amo el tango y estoy en el mítico Tortoni (ya cierra). Amo los libros y en Avenida Corrientes hay librerías de saldo abiertas hasta las 23. No miré mujeres porque la ciudad es hermosa. Pd: cuando pasé por el metro bus de la 9 de Julio dije por equívoco: ¡qué buen bar!”

Gran tipo este Jorge Esteban Mussolini.

Mentiras

Dijo Homer Simpson en su doméstica sabiduría: “Para mentir se necesitan dos: uno que mienta y otro que crea”. Por una vez no estoy de acuerdo; se necesita, más bien, uno que mienta y otro que no crea. Cuando la mentira es creída, se convierte en algo próximo a la verdad. Rajoy miente, los suyos creen lo que dice -se obligan a creerlo- y el juez procura igualmente tomar por verídicas sus palabras; el resto del Universo, por el contrario, no se cree ni sus silencios. Rajoy, sobre todo, se cree a sí mismo. Un sobresueldo, para él, será un sueldo superior a los propios merecimientos. Así pues, jamás cobró sobresueldos. Un finiquito en diferido y un despido sin efectos de ningún tipo son fórmulas innovadoras aplicables a casos enrevesados. La financiación irregular, cuando es recibida de manera continuada y se aplica al funcionamiento habitual de una organización, pasa a constituir financiación regular. ¿Mentir Mariano? Ya veis, sus afirmaciones son verdades como puños.

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Dixo Homer Simpson na súa doméstica sabedoría: “Para mentir necesítanse dous: un que minta e outro que crea”. Por unha vez non estou de acordo; necesítase, máis ben, un que minta e outro que non crea. Cando a mentira é crida, convértese en algo próximo á verdade. Rajoy mente, os seus creen o que di -obríganse a crelo- e o xuíz procura igualmente tomar por verídicas as súas palabras; o resto do Universo, pola contra, non cre nin os seus silencios. Rajoy, sobre todo, crese a si mesmo. Un sobresoldo, para el, será un soldo superior aos propios merecementos. Así pois, xamais cobrou sobresoldos. Unha liquidación en diferido e un despedimento sen efectos de ningún tipo son fórmulas innovadoras aplicables a casos revirados. O financiamento irregular, cando é recibido de xeito continuado e se aplica ao funcionamento habitual dunha organización, pasa a constituír financiamento regular. Mentir Mariano? Xa vedes, as súas afirmacións son verdades coma puños.

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El buen capitalismo / O bo capitalismo

No estoy pensando en el samaritano. No creo en el buen capitalista, menos en el que está dispuesto a parar en el camino para socorrer al caído. Creo en el socialista que conoce los beneficios del capitalismo. Leo en El País (sí, aún leo El País de vez en cuando, con la mirada torva y el gesto revirado) un artículo ilustrativo. Su intención es, eso, ilustrar sobre las relaciones presuntamente idílicas entre la cultura que se hace en Madrid y Barcelona. Sus intenciones son claras pero yo paso de ellas y me voy por otro lado. Madrid es mejor porque existe Barcelona y Barcelona es mejor porque allá abajo está Madrid. Se trata de la competencia, que nos hace mejores y con ello conseguimos el progreso. No es ideología sino Historia. El capitalismo crea riqueza, en unas ocasiones concentrada en unos pocos, en otras ocasiones repartida. Nunca será equitativa, eso por descontado, pero sí puede llegar a la mayoría. Por eso digo que hay clases de capitalismo igual que hay distintos tipos de zanahorias o distintas especies de mustélidos. Aunque no se encuentre en la teoría económica, existe el capitalismo de avaricia, el que procura el enriquecimiento de unos pocos, clase hegemónica que pretende mantener el statu quo privilegiado. De hecho, podemos afirmarlo: se trata del caso más común. Pero existe también el capitalismo racional -que tampoco figura en ningún manual de economía- el que procura la distribución equitativa de la riqueza mediante políticas propiciadoras de igualdad social. Atención a la frase sencilla; en ella reposa el principal criterio que debiera regir las relaciones económicas: “La competencia sana es buena”. En la cualidad descansa la virtud…

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Non estou a pensar no samaritano. Non creo no bo capitalista, menos no que está disposto a parar no camiño para socorrer o caído. Creo no socialista que coñece os beneficios do capitalismo. Leo en El País (si, aínda leo El País de cando en vez, coa mirada torva e o xesto revirado) un artigo ilustrativo. A súa intención é, iso, ilustrar sobre as relacións presuntamente idílicas entre a cultura que se fai en Madrid e Barcelona. As súas intencións son claras pero eu paso delas e voume por outra banda. Madrid é mellor porque existe Barcelona e Barcelona é mellor porque alá abaixo está Madrid. Trátase da competencia, que nos fai mellores e con iso espolea o progreso. Non é ideoloxía senón Historia. O capitalismo crea riqueza, nunhas ocasións concentrada nuns poucos, noutras ocasións repartida. Nunca será equitativa, iso por descontado, pero si pode chegar á maioría. Por iso digo que hai clases de capitalismo igual que hai distintos tipos de cenorias ou distintas especies de mustélidos. Aínda que non se atope na teoría económica, existe o capitalismo de avaricia, o que procura o enriquecemento duns poucos, clase hexemónica que pretende manter o statu quo privilexiado. De feito, podemos afirmalo: trátase do caso máis común. Pero existe tamén o capitalismo racional -que tampouco figura en ningún manual de economía- o que procura a distribución equitativa da riqueza mediante políticas propiciadoras de igualdade social. Atención á frase sinxela; nela repousa o principal criterio que debería rexer as relacións económicas: “A competencia sa é boa”. No adxectivo descansa a virtude…

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De saharauis y palestinos

En galego

Sé que no voy a decir nada nuevo…

Ayer vi un par de reportajes que parecían entrelazados. Me pregunto cómo se crea una buena o una mala reputación. Churchill dejó la leyenda de ser un hombre extraordinario a pesar de sus diferentes cambios de posición política. Tampoco es cuestión de demonizar a los que rectifican pero tal vez las convicciones deberían tender a una cierta estabilidad. No sabía que Churchill había sido un eje fundamental para la creación del Estado de Israel. Al parecer, el gobierno laborista se mostró claramente en contra. Incluso Roosevelt emitió señales de serias dudas. Los judíos de los Estados Unidos querían profesar su fe sin dejar de ser estadounidenses. Una buena parte de ellos renegaba de un estado común, veía en el judaísmo una religión  antes que una entidad política o territorial. La creación del Estado de Israel en 1948 representó la condena más cruel para la población palestina. Han transcurrido 70 años y Palestina sigue viviendo en condiciones de infrahumanidad bajo el acoso  y la humillación diarias.

El segundo reportaje se refiere al pueblo saharaui cuya tragedia comenzó en noviembre de 1975 cuando el régimen de Franco le negó cualquier derecho a la colonia española que es entregada en infame bandeja de plata a Marruecos y Mauritania. La ONU puso en duda la validez jurídica del acuerdo tripartito y no reconoce la administración marroquí del Sahara Occidental. Ya la Corte Internacional de Justicia de La Haya había dictaminado a favor de la autodeterminación del territorio. Después de la ignominiosa retirada de las tropas españolas, Marruecos y Mauritania (que más tarde se retiró por la presión del Frente Polisario) invaden el Sahara Occidental. Los saharaius huyen de las ciudades para refugiarse en campamentos improvisados ​​en el desierto de Argelia. Su situación de desamparo dura ya 42 años. Desde 1988, la ONU dispone de un plan de paz que incluye la celebración de un referéndum de autodeterminación, siempre bloqueado por Marruecos. En estos momentos, después de múltiples demostraciones de ineficacia por parte de la ONU y de la llamada comunidad internacional, la lucha armada parece ser la única solución a la que se sienten condenados los jóvenes saharauis.

¿No tendría que hacer algo el gobierno español después de haber sido el principal causante de la situación?

 

De saharauis e palestinos

En castellano

Sei que non vou dicir nada novo…

Vin onte un par de reportaxes que semellaban entrelazadas. Pregúntome como se crea a boa e a mala fama. Churchill deixou unha lenda de home extraordinario malia os seus variados cambios de posición política. Tampouco é cousa de demonizar a quen rectifica pero se cadra as convicións deberían tender a unha certa estabilidade. Descoñecía que Churchill tivese sido o eixo chave para a creación do Estado de Israel. Seica o goberno laborista amosábase claramente en contra. Mesmo Roosevelt daba sinais de serias dúbidas. Os xudeus de Estados Unidos querían profesar a súa fe sen deixar de ser norteamericanos. Disque unha boa parte deles renegaban dun Estado común, vían no xudaismo unha relixión antes ca unha entidade territorial ou política. A creación do Estado de Israel en 1948 supuxo a condena máis cruel para o pobo palestino. Transcorreron uns 70 anos daquela e Palestina continúa vivindo en condicións de infrahumanidade baixo o acoso e a aldraxe cotiá.

A segunda reportaxe atinxe o pobo saharaui cuxa traxedia comeza en novembro de 1975 cando o réxime franquista nega os dereitos á colonia española que é entregada en infame bandeixa de prata a Marrocos e Mauritania. A ONU cuestionou a validez xurídica do acordo tripartito e non recoñece a administración marroquí do Sahara Occidental. Xa o Tribunal Internacional de Xustiza de La Haya dictaminara en favor da autodeterminación do territorio. Trala vergoñenta retirada das tropas españolas, Marrocos e Mauritania (que despois o abandonaría pola presión do Fronte Polisario) invaden o Sahara Occidental. As xentes saharaius foxen das cidades e refúxianse en campos improvisados no deserto de Alxeria. A súa situación de desamparo dura 42 anos. Dende 1988, a ONU ten trazado un plan de paz que inclúe a celebración dun referéndum de autodeterminación, sempre bloqueado por Marrocos. Nestes momentos, tralas múltiples demostracións de ineficacia da ONU e da chamada comunidade internacional, a loita armada semella a única solución á que se sinten condenados os mozos saharauis…

Non habería facer algo ao respecto o goberno español despois de ser un dos principais responsables da situación?

A crítica do crítico

Eu adoito saír a correr un par de veces á semana. Case nunca levo cronómetro nin pulsómetro nin móbil nin simple reloxo sequera. Corro entre 45 e 60 minutos. Hai días que me felicito: hoxe corriches 45 minutos, Marcelino, seica fuches ben rápido; outros que correndo 60 minutos, tamén o celebro, aguantaches ben, campión. E hai días nos que me reprendo: so corriches 45 minutos, seica non tiñas folgos para máis; ou mesmo, non che dá vergoña, 60 minutos correndo, nin que foras camiñando.

O aquel das distintas versións para realidades similares reside na falta de medidor. Sen axuda de aparello, non hai xeito de saber se percorrín unha longa distancia a bo ritmo ou se, polo contrario, apenas corrín uns poucos quilómetros a paso de carreta. A culpa é miña, abondaría con facerme cun deses trebellos. Os críticos literarios téñeno máis difícil.

Non hai no mercado medidores literarios. Ninguén pode garantir cientificamente ca un libro sexa mellor ca outro. A literatura é unha cuestión subxectiva. Dispoñen de criterios, indicacións, mesmo normas internas, pero todas elas susceptibles de interpretación particular e de valoración en función de múltiples elementos a maioría deles maleables, por expresalo dalgún modo.

Vivín de preto un caso significativo hai xa bastantes anos. O crítico pasoume a súa valoración  que esmagaba sen piedade a obra criticada. A min pareceume unha esaxeración e así o expresei malia o cal a crítica foi enviada tal cal. Non tardou nin unha hora en soar o teléfono. Viña do xornal onde se publicaría o artigo. Convidaban ao colaborador (ou colaboradora) a tomar un café nun local intermedio entre a sede da empresa e a casa deste home (ou muller). A instrución non admitía dúbida: había que cambiar a crítica, radicalmente. O autor (ou autora) da obra criticada tiña boa prensa no medio e non era conveniente poñerse a mal. O texto foi xa que logo modificado. O colaborador / colaboradora actuou desta vez con carraxe, deixando en evidencia (iso creía) o carácter de mofa da nova crítica e agardando que a visión do lector interpretase a intención retranqueira desa nova redacción. Porén, a crítica foi admitida sen comentario ningún e divulgouse tal que for un artigo científico.

De utilizar unha clasificación dos críticos, eu proporía aquela que os distingue entre “asépticos” e “influenciables”. Habelos, hainos de ámbalas dúas categorías. Os asépticos son, obviamente, aqueles que non se deixan influenciar, nin consciente nin inconscientemente. Son imparciais, profesionais con orgullo de oficio e con respecto por unha deontoloxía que se supón de aplicación xeral. Sempre estará o gusto persoal mais os críticos asépticos fan o seu traballo alleos á dimensión da editorial, ó prestixio e posición do autor no sector, ou á moda que o mercado consiga introducir en cada momento. Son críticos aos que abrazar, coidar e promover. Dan lustre a unha actividade e imprimen seriedade nunha cultura.

Mais tamén atopamos os da outra categoría, críticos que escriben en función do contexto da obra criticada. Nas literaturas grandes, as que utilizan as linguas dominantes, ese contexto está marcado en boa medida polos intereses dos axentes literarios, auténticos popes do sector, polo orzamento da editorial, pola proximidade do autor a un medio ou polo potencial de vendas que se calcule. Os críticos influenciables redactan os seus textos tendo moi en conta o peso deses factores; o seu elemento básico será, xa que logo, a predisposición.

Nas literaturas pequenas, como pode ser a galega, a predisposición está marcada ademais por condicións máis operativas, digamos. Os críticos influenciables raramente escribirán unha mala crítica contra un libro das dúas editoriais principais; pois porque son a base do seu traballo. Pechan esas editoriais e con elas acaba a súa carreira. Tampouco redactarán críticas negativas contra autores chamemos “consagrados” porque con eles coinciden nas diversas troulas literarias e, ademais, están seguros de que van seguir coincidindo. Diriamos que os seus intereses son coincidentes. Xa que logo, estes críticos influenciables adoitan escribir críticas favorables. Cando teñen ocasión e pillan unha rara avis que saia das anteriores coordenadas, tenden a utilizar a fórmula de máxima eficacia: aplicar o nesgo apropiado, dedicarlle pouco tempo ó labor (total, para o que pagan!), ler a saltos e con precipitación, tirar unha idea xeral e preparar a coñecida sucesión de tópicos e chambonadas seguros de que ninguén os vai contradicir (tampouco o tolerarían! Mesmo hai algún crítico que non admite críticas no seu blog, róncalle o car…).

Se estes críticos “influenciables” avaliasen o rendemento dos automóbiles, poñamos por caso, serían que de louvar a velocidade dun cacharro que tardase en alcanzar os 100 quilómetros hora en 250 metros ao tempo que criticasen aquel que obtivese tal velocidade en apenas 50. Así é o seu rigor. Se cadra por iso o sector de automóbil continúa sendo unha industria puxante mentres a literaria leva décadas esmorecente.

Termino con outra anécdota. Seica hai críticos que fan tamén de lectores profesionais das editoriais (outro motivo para nunca censurar os libros destas compañías…). Un destes redactou un informe de lectura (equivalente formal da crítica) negativo sen remisión. O informe facía un resumo que, en realidade, era unha caricatura da novela exenta incluso do fío argumental. Cara ao final do resumo, o crítico manifesta a sospeita “de que tivese acontecido un asasinato”; pois ben, o asasinato producírase na páxina 22 e o resto da historia desenvolvíase a partir dese feito que o crítico non chegara sequera a detectar.

Aínda dirán que este post é produto do resentimento…